La violencia ligada a las protestas sociales incide directamente en el trabajo periodístico.
Las características de las agresiones a periodistas y medios en el año 2012, 81 en total, corresponden con la etapa de conflictos sociales expresados en medidas de presión y protestas visibles en las calles y carreteras.
El Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) desde la Fundación UNIR Bolivia realiza desde el año 2007 un recuento y sistematización de las agresiones a periodistas denunciadas en el país, registrando el tipo de ataque sufrido, los nombres de los denunciantes y el de los presuntos agresores, además del lugar y las circunstancias de la situación violenta denunciada con el fin de contribuir a que los actores involucrados tomen acciones concretas para la prevención y la sanción en busca de garantizar mejores condiciones laborales para los periodistas.
La base de datos de agresiones a periodistas que elabora el ONADEM tiene como fuente a las noticias publicadas en medios de todo el país, así como denuncias directas y documentos enviados a las organizaciones sindicales. Semestral y anualmente se distribuye un informe –como el adjunto a la presente nota que corresponde al año 2012- para informar de los nuevos casos y de las tendencias que se presentan como dificultades del trabajo periodístico, como por ejemplo el crecimiento de acciones de violencia de policías a periodistas en plena cobertura de movilizaciones sociales.
El informe presentado de ninguna manera puede incluir todos los casos ocurridos de agresiones a periodistas y medios, sólo los que se han hecho públicos. Es decir, existen casos –de agresiones externas e internas- que no salen a la luz por temor a represalias, por ello el propósito del informe es servir como insumo para la reflexión así como indicar tendencias y visibilizar los principales problemas y dificultades del periodismo.
El equipo de trabajo que elaboró este informe está conformado por Vania Sandoval, Ruddy Laura, Gary Ramírez, bajo la dirección de Erick Torrico.
El informe está en la web www.unirbolivia.org
También puede descargarse en http://www.scribd.com/doc/125301577/Informe-Agresiones-a-Periodistas-2012-UNIR-5feb13-2-pdf
13 de febrero de 2013
5 de febrero de 2013
VIOLENCIA, ÉTICA Y CALIDAD INFORMATIVA EN TELEVISIÓN
Por Sandra Villegas Taborga
La ética y la técnica —o calidad periodística—
son indisociables en el periodismo. La primera es el alma de la segunda: quien
se proponga ser el mejor periodista, tendrá que ser también el más ético. De la
misma manera, el periodista ético será también técnico. “Un alto nivel de
conducta profesional requiere devoción por el interés público” (Restrepo, 2004:
23 y 24).
En
Bolivia, en la cobertura periodística televisiva de la violencia, a menudo la
primera sacrificada es la calidad en la elaboración de la información
suficiente, precisa, ecuánime en el manejo de fuentes y coherente en sí misma. Casi
al mismo tiempo, otra víctima de la cobertura de hechos de violencia es la
ética a partir del enfoque sensacionalista que algunos medios dan a robos,
asesinatos y violaciones.
Según
un estudio sobre la violencia y el manejo ético de las noticias de 6 redes de televisión[1]
efectuado por el Observatorio Nacional de Medios en mayo de 2012, las noticias
sobre violencia se centraron en un 57% en inseguridad ciudadana (asesinatos,
robos, accidentes, etc.) y en un 43% en conflictos sociales (usualmente cobertura
de protestas y enfrentamientos de diversos sectores sociales en vivo).
El
objetivo de la citada investigación consistía en analizar y comparar el manejo
ético y el cumplimiento de los estándares de calidad periodística en las
telenoticias sobre violencia en las principales redes televisivas en La Paz,
Cochabamba y Santa Cruz.
El
estudio tomó como referencia para su análisis el Código Deontológico del Periodista, el Código de
Ética de la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP), el código del Consejo
Nacional de Ética Periodística (CNÉP) y el
de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP). A su vez, se rescató la
propuesta de 14 estándares de calidad sugeridos en Medios a la vista (ONADEM,
2008:21).
La
calidad informativa es cuestionada cuando no se brinda información suficiente
sobre dónde o cuándo ocurrió el hecho, quiénes fueron los protagonistas de la
historia narrada como novela y tampoco se proporciona declaraciones de fuentes
especializadas. Este tipo de cobertura suele dejar de lado la protección a la
vida privada de las personas, a la dignidad de las víctimas (en especial niñas,
adolescentes y mujeres adultas), no respeta el Código Niño, Niña y Adolescente
ni la presunción de inocencia de los supuestos agresores.
La
ética también es puesta en entredicho cuando se muestran imágenes de niños o
jóvenes fallecidos sin proteger su dignidad, no se investiga las causas o
móviles de los hechos delictivos ni se hace seguimiento a las consecuencias de
los delitos o al procesamiento de los sospechosos.
Con
frecuencia se valora los hechos violentos, se mezcla opinión con información utilizando
un lenguaje como:
“había al parecer una orden expresa de no reaccionar
y en todo caso resistir” (comentario sobre la noticia del conflicto de salud y
los enfrentamientos de estudiantes de Medicina y la Policía en las puertas de
la Vicepresidencia. Presentadora Bolivisión, 11/05/2012).
Si
se parte del principio profesional de que la información debe contribuir con
datos de interés para el común de la sociedad y en la toma de decisiones de
carácter público y democrático, pierde total sentido que algunos canales de
televisión muestren detalles “escabrosos”. Tal el caso de una nota difundida en
PAT (3/05/12) sobre una niña de 11 años asesinada, según los comentarios de los
presentadores, “al parecer por celos”
del concubino de su madre que no sólo abusó sexualmente de ella en varias
ocasiones sino que además culpó al primo de 21 años por también tener
relaciones sexuales con ella. Lamentablemente, los comentarios y el enfoque
utilizado en las notas, llevan a poner
en duda la reputación e inocencia de la niña, sospechar del primo de 21 años y
casi excusar al adulto. ¿Sería esa la intención de los periodistas? Tal vez no.
La
pregunta es si no existe otro modo de presentar una noticia de ese carácter. Y
lo positivo es que sí existe, así lo han demostrado las noticias elaboradas
desde un enfoque preventivo, educativo y respetuoso para con las víctimas y con
la sociedad. Usualmente, este tipo de notas conlleva calidad informativa y
principios éticos.
La relación
ética y violencia en televisión
Al
tratar de ser los primeros en dar la noticia se puede caer más a menudo en
desinformar porque se brinda información incompleta, inconexa, sin causas ni
consecuencias. En el caso de la cobertura periodística de hechos de violencia,
muchas veces se reporta con demasiada avidez por la primicia, con ideas
preconcebidas, no se tiene en cuenta los diferentes puntos de vista de las
fuentes informativas o se deja de lado las noticias constructivas o de
prevención.
Los
valores y normas de éticas giran alrededor del otro, ese que escucha, observa y
lee. Un periodista ético debe formarse primero como un buen ser humano.
La
ética no es una utopía. El experto colombiano Javier Darío Restrepo señala que
existen tres valores universales para la ética del periodista: el compromiso
con la verdad, la responsabilidad social y la independencia. Y las
cuatro fórmulas para resolver dilemas éticos son: 1) buscar la mayor utilidad, 2) aplicar
principios universales, 3) no hacer a otros lo que no queremos para nosotros y
4) ponerse en el lugar del otro (Restrepo, 2004: 35 y 41).
Podría
añadirse a lo anterior el respeto de los derechos humanos (dignidad, de imagen,
e identidad) de las víctimas, en especial, niños, niñas, adolescentes, mujeres
y personas en condiciones de vulnerabilidad (discapacidad, pobreza, desgracia o
enfermedad, por ejemplo).
Esta
posición se ve enfrentada con la realidad todos los días debido a que se debe
añadir los sentimientos, creencias, cultura y limitaciones de los periodistas en
su condición de seres humanos perfectibles.
La
ética se vincula a la calidad del producto periodístico ─así como cualquier
producto o servicio ofertado en el mercado─ porque debe ser bueno para que el
consumidor confíe y se mantenga fiel a él. Eso es lo que genera credibilidad.
Aciertos y
desaciertos éticos en la cobertura
Según
el análisis de las noticias en contraste con los Códigos de Ética los
desaciertos éticos más comunes fueron no
citar fuentes, no incluir parte y contraparte en las fuentes informativas,
falta de oportunidad, precisión y exactitud en la difusión de las informaciones,
mezclar la opinión y la información y difundir información sin haber
corroborado hechos ni fuentes informativas.
Entre
los aciertos éticos más generalizados se identificó el uso de parte y
contraparte, exactitud y precisión, pluralismo en las fuentes, uso de fuentes
idóneas, oportunidad y veracidad en la publicación de las noticias. En el
período examinado ATB (30%) y Red UNO (27%) fueron los canales con
mejor manejo de los principios éticos en la presentación de notas sobre
violencia, de acuerdo con el análisis efectuado.
En
cuanto al seguimiento de los estándares de calidad, la contextualización y la
claridad fueron los más utilizados, en particular en la Red UNO, UNITEL y ATB.
En
el otro extremo, los menos utilizados fueron la profundidad y la investigación.
Por tanto, las causas y consecuencias de los hechos de violencia usualmente no
son explicadas sino sólo descritas como parte de un caos social sin posibles
soluciones o como parte de otra estadística más de accidentes o crímenes sin
resolver.
A modo de
conclusión
La
violencia en las pantallas de televisión se ha convertido en una mercancía o
producto mediático que en ocasiones se “vende a buen precio” en detrimento de
un periodismo de calidad y de los principios
éticos que éste debe respetar.
Las
noticias sobre violencia en la televisión en las principales redes de
televisión estuvieron relacionadas con a) conflictos sociales y b) inseguridad
ciudadana.
En
los últimos 7 años, la convulsión social, las protestas, las huelgas de hambre,
los paros y la inestabilidad económica forman parte del día a día de las
noticias en los canales de televisión bolivianos. A esa conflictiva realidad
social se ha sumado el creciente índice de delincuencia (robos, violaciones,
asesinatos, etc.), en especial, en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, como
ciudades más pobladas del país.
Esas
circunstancias y otros factores que influyen en el periodismo boliviano
(presión, inestabilidad laboral, recarga de trabajo y la insuficiente formación
profesional de los periodistas) han contribuido a recurrentes fallas técnico-profesionales
y éticas en la elaboración de noticias.
El
análisis del manejo ético y la calidad periodística de noticias televisivas sobre
violencia concluyó que en general existe un manejo ecuánime de las fuentes
informativas pero la mayor dificultad radica en que no siempre se corroboran los
hechos y las declaraciones de las fuentes antes de su difusión.
Sólo
cuando se vincule la excelencia en la elaboración periodística con el adecuado
manejo ético de hechos de violencia se podrá garantizar el pleno respeto de los
derechos humanos a la privacidad y dignidad de las personas así como ofrecer al
público información ética y con alta calidad profesional.
12 de diciembre de 2012
El Derecho a la Información y la
Comunicación
en la mirada de los periodistas
amazónicos
Vania Sandoval
Arenas
El ejercicio del Derecho a la Información y
Comunicación (DIC) en Bolivia es una tarea pendiente y tiene dificultades
concretas, coincidieron en afirmar más de 40 periodistas que trabajan en
emisoras de radio del oriente boliviano y forman parte de la Red Amazónica
Satelital.
Los trabajadores de la información que encarnan el
periodismo en la Amazonía boliviana tuvieron su tradicional encuentro anual en
el auditorio de Radio Santa Cruz, dirigida por Carlos Salazar, los pasados 25 y 26 de octubre, oportunidad en
que intercambiaron criterios acerca de temas que conciernen a su ejercicio
profesional. El tema que dio nombre al evento y fue abordado en la primera jornada
de trabajo fue el DIC.
Luego de una exposición sobre el estado de situación
de la aplicación del DIC en Bolivia realizada por el equipo del Observatorio
Nacional de Medios (ONADEM) de la Fundación UNIR Bolivia[1],
los participantes emitieron su propia opinión. Los periodistas coincidieron en señalar en que
el DIC está coartado por los poderes públicos que por lo general no
transparentan la información pública, pues –dijeron- que el Estado en todos sus
niveles limita este derecho cuando se realizan procesos contra los periodistas.
Hablando de los medios, los periodistas afirmaron que existen algunos
que discriminan y que en varios casos responden a los intereses de los
propietarios en detrimento de la información para la ciudadanía. Entre lo
positivo de la aplicación de este derecho en Bolivia, se destacó el crecimiento
de medios y espacios informativos en los últimos años, situación que favorece
el pluralismo informativo.
¿Se aplica el DIC en la Amazonía?
La respuesta a
esta pregunta fue negativa. Entre los argumentos señalados están que el DIC no
está suficientemente conocido como derecho, no se accede a información pública,
todavía faltan medios de comunicación, los grupos de poder coartan la
información y amedrentan a los periodistas. Los dueños de medios en ciertos
casos manejan la parcialidad e imparcialidad de acuerdo a sus intereses,
agregaron los participantes. Algunas poblaciones fronterizas donde trabajan los
radialistas fueron identificadas como zonas rojas ligadas al narcotráfico, por
lo que informar –sostuvieron - sobre situaciones ligadas a la delincuencia se
ha convertido en un riesgo. La información es deficiente por la distancia de
poblaciones alejadas. Existe autoritarismo por parte de funcionarios públicos locales
que niegan información a los periodistas, y este problema también se presenta
en algunos dirigentes sociales que protagonizan movilizaciones.
¿Cómo se podría aportar desde el periodismo al ejercicio del
DIC?
“Debemos informarnos
para informar sobre el DIC”, dijo un radialista de la chiquitania cruceña, en
el entendido de que no se puede hablar de lo que aún no se conoce a fondo.
También afirmaron
que es necesario trabajar incorporando a los movimientos sociales “saliendo de
las fuentes habituales”, lograr mayor participación ciudadana, con una
información equilibrada “sin hacer daño a ningún sector”. Existen poblaciones donde existen procesos intensos de migración,
“es necesario ser más integradores”. Es necesario interpelar al poder, generar
espacios de diálogo y debate, facilitar la llegada de la gente a los medios,
difundir los derechos de las personas.
En el encuentro
participaron periodistas de radios afiliadas a la Red Amazónica que trabajan
las poblaciones de Guayaramerin, Riberalta, Camiri, Aplolo, Muyupampa, Yacuiba
Caraparí, Saavedra, Monteagudo, El Puente, Huaracaje, San Antonio de Lomerío,
San Julián (4 Cañadas), San Ignacio de Moxos, Magdalena, San Joaquín, San
Ignacio de Velasco, San Matías, Puerto Suárez, Santa Ana de Yacuma, San Borja,
Porongo, La Guardia, Yapacaní, Ascensión de Guarayos, El Carmen Rivero Tórrez,
Roboré, Minero, Santa Cruz, Vallegrande, Cuevo, San Ramón.
La Red Amazónica Satelital, tiene 28 años de
existencia y está en proceso de crecimiento, dijo Juan Carlos Gutiérrez,
director de la Fundación Instituto Radiofónico Fe y Alegría , soporte de Radio
Santa Cruz, emisora que al cumplir 60 años se consolida como cabeza de dicha
red.
20 de noviembre de 2012
Segunda consulta ciudadana
organizada por el ONADEM de la Fundación UNIR Bolivia
“Tu palabra
sobre las noticias y el DIC”
Las personas que
participen opinarán sobre la vigencia y ejercicio del Derecho a la Información
y la Comunicación (DIC), la calidad de la información noticiosa y el desempeño
de periodistas y medios de comunicación.
La
Consulta ciudadana Tu palabra sobre las
noticias y el DIC es una forma de conocer las opiniones y demandas
ciudadanas acerca del trabajo periodístico, la credibilidad de los medios
estatales y privados, así como las percepciones en torno al ejercicio del
Derecho a la Información y la Comunicación (DIC). Participarán todas las
personas desde los 18 años que de manera voluntaria y anónima respondan a un
cuestionario acudiendo a las mesas instaladas en sitios públicos.
Se
realizará en dos fechas: el sábado 1 de diciembre en El Alto, Cochabamba, La
Paz y Santa Cruz y Sucre. El sábado 8 de diciembre en Cobija, Oruro, Potosí, Tarija
y Trinidad. Las mesas funcionarán de 9:00 a 18:00 hrs.
Los
resultados de la segunda consulta ciudadana se publicarán y serán de libre
acceso para periodistas, medios, instituciones, autoridades públicas y la
población en general.
Los antecedentes
El año 2008
se llevó adelante la primera consulta ciudadana a más de 2.000 personas sobre
su opinión respecto a las noticias; luego, el 2009, la Fundación UNIR Bolivia
impulsó la realización de la “Agenda Ciudadana Elecciones 2009” sobre la
cobertura informativa electoral. Al año siguiente, 2010, el ONADEM llevó a cabo
la “Agenda Ciudadana sobre el Derecho a la Información y la Comunicación” con
el fin de aportar al ejercicio de este derecho en todos los niveles estatales y
de la sociedad. Los tres trabajos referidos partieron de la premisa de que la
democracia se construye, fortalece y ejerce desde la activa participación de la
ciudadanía no sólo en momentos de elecciones (a través de su voto), sino
también en espacios de debate, participación en la elaboración de políticas
públicas, de control social, diálogo y deliberación sobre temas de interés
público, de acuerdo con las líneas argumentales establecidas en el Derecho a la
Información y Comunicación (DIC).
Siguiendo
con esta línea de trabajo –que sirve de puente entre la ciudadanía, los
periodistas y la sociedad política– se ha planificado la realización de una
segunda Consulta Ciudadana en 2012 para medir, entre otros aspectos, la
credibilidad de los medios, la valoración del trabajo periodístico, la percepción
en torno al ejercicio del derecho a la información en Bolivia y las demandas
ciudadanas a periodistas y medios de comunicación, en el marco de contribuir al
ejercicio pleno del DIC y plantear posibles nuevos escenarios del trabajo
periodístico en el país. Para llevar adelante de esta consulta se acudirá
nuevamente a una alianza con docentes y estudiantes de comunicación, previo
acuerdo con universidades en las diez ciudades elegidas.
Metodología
Se aplicará
la técnica de la “encuesta al revés”, que implica que los consultados acudirán
voluntariamente a las mesas para expresar su opinión, y no se los irá a buscar.
Serán 4000 las personas que de manera voluntaria serán consultadas,
incorporando criterios de distribución adecuada de edades y género. El día de
la actividad se conformarán mesas por ciudad ubicadas en lugares concurridos
como plazas y mercados. Cada mesa estará integrada por un profesor guía y
cuatro estudiantes, quienes previamente habrán sido capacitados para realizar
la encuesta.
Fechas y lugares
Sábado 1 de diciembre
·
El Alto: Plaza Bolivia (Ciudad Satélite), ex Tranca
Senkata, ex Tranca Río Seco y la plaza Libertad (Zona 16 de Julio).
·
Cochabamba: Plazuela Colón, plazuela San Antonio,
predios cine Center y plazuela
Vallegrande
·
La Paz: Plaza Garita de Lima, atrio de la Iglesia San
Francisco, plaza Abaroa y el atrio de la Iglesia de San Miguel
·
Santa Cruz: Plaza 24 de Septiembre, parque Urbano,
feria de Barrio Lindo y la rotonda del Plan 3 Mil
·
Sucre: Plaza 25 de mayo y el mercado Campesino
Sábado 8 de diciembre
·
Cobija: Plazuela Germán Busch y mercado Abasto
·
Oruro: Plaza Principal 10 de Febrero y plaza del
Folklore (ingreso a Súper Feria)
·
Potosí: Paseo Boulevard y en el ingreso a la Feria
Popular
·
Tarija: Parque
Bolívar y plazuela Sucre
·
Trinidad: Plazuela Fátima y mercado Campesino
24 de octubre de 2012
Narcotráfico ¿sólo coca y cocaína? El debate de los editoriales bolivianos
[8] La propia Ley 1008,
en su artículo 3, hace la
diferencia entre la planta de la coca en estado natural “que no produce efectos
nocivos a la salud humana” y la que es procesada y transformada para la
producción ilegal de cocaína y que “produce efectos psicofisiológicos y
biológicos nocivos para la salud humana y es utilizada criminalmente”.
[10] Los cultivos de hoja de coca en Bolivia en el año 2011 no sobrepasaron
las 27.200 hectáreas e incluso se redujeron
respecto del 2010 cuando se habrían cultivado 31.000 hectáreas, según el
último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (cf. Monitoreo de Cultivos de Coca 2011, UNODC / Estado Plurinacional de
Bolivia). En todo caso, según la normativa boliviana vigente (Ley 1008), los
cultivos legales de la hoja de coca no debieran sobrepasar las 12.000
hectáreas .
Narcotráfico ¿sólo coca
y cocaína?
El debate de los
editoriales bolivianos
Bernardo Poma
Ulo[1]
Relacionar el
narcotráfico sólo con una planta, la de la coca, referirse únicamente a la
cocaína y a su posible despenalización, así como abordar escasamente y de
manera imprecisa el consumo de drogas, fueron las tendencias de la opinión
editorial de la prensa boliviana sobre el tema del tráfico de estupefacientes
en el primer mes del 2012.
Esas características de opinión
fueron estudiadas por el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) de la
Fundación UNIR en 24 editoriales publicados en enero del presente año por 13
diarios nacionales: El Deber, El Mundo y El
Día de Santa Cruz, La Palabra del Beni de Trinidad, El País,
El Nacional y Nuevo Sur de Tarija, Correo del Sur de Sucre, El
Diario y La Prensa de La Paz, El Potosí (Potosí), Opinión
y Los Tiempos de Cochabamba[2].
Si
bien se contabilizó en total 24 editoriales, un tercio de éstos fue repetido y
publicado con el mismo texto y titular en más de un diario[3].
En sentido estricto, entonces, se publicaron 18 textos
editoriales distintos, entre los que se pudo verificar las tendencias anotadas
en principio, pues 10 de ellos (56%), al abordar el narcotráfico[4], sólo mencionaron una
droga[5], la cocaína, y los restantes 8 (44%) no especificaron
ninguna otra[6]. Por otro lado, 7 de los editoriales (39%)
relacionaron expresamente la hoja de la coca con la cocaína o con el
narcotráfico, en tanto que los demás no mencionaron ni especificaron ninguna
otra planta vinculada con la producción o tráfico de estupefacientes[7].
Dudas
y esperanzas: la lucha contra el narcotráfico
Bajo
la primera tendencia de opinión editorial, la lucha contra el narcotráfico tuvo
como objeto valor negativo
centralmente a la hoja de coca, específicamente por su producción excedentaria,
por ser vinculada directamente con la fabricación de cocaína o
incluso por ser considerada en sí misma una droga[8].
Al
avizorar en 2012 una “nueva etapa en la lucha contra las drogas” (La Prensa; Los Tiempos; El Potosí; Nuevo Sur; Correo del Sur, 24/01/12)
y relacionando expresamente coca con narcotráfico, los editoriales valoraron
positivamente el acuerdo tripartito, entre Brasil, Bolivia y EE.UU.[9],
por haber sido suscrito para “controlar los
cultivos excedentarios de coca” y fue entendido como una alternativa en la
tarea de “controlar” la producción de la “materia prima” de la “cocaína”.
En
ese marco, criticaron las acciones gubernamentales por su falta de eficacia en
la lucha contra el narcotráfico. Con el acuerdo tripartito y en retrospectiva
se habría puesto fin a seis años de la “actual gestión gubernamental”, de
“desavenencias” que “impidieron” o “dificultaron” la labor conjunta entre los
países “interesados en afrontar el problema” (La Prensa; Los Tiempos; El Potosí; Nuevo Sur; Correo del Sur, 24/01/12). En el mismo sentido, se
puso en duda las “buenas intenciones” del “Primer Mandatario”, se dijo que la
administración gubernamental, a seis años, “no fue efectiva” (El Diario, 08/01/12). Otras notas sólo
alcanzaron a expresar algunas esperanzas para la presente gestión: “Ojalá que
en este año la imagen del país no sea más afectada por el estigma del
narcotráfico” y que “no tengamos más jefes policiales… intentando exportar
toneladas de cocaína al mercado internacional” (El Mundo, 01/01/2012).
Con similar crítica a la política gubernamental, pero
sin especificar ningún estupefaciente, un editorial no aclaró la identificación
de la coca como una droga, aludiendo a un organismo internacional y señalando
una fallida posición del gobierno nacional al respecto: “La hoja (de coca) ha
de seguir siendo considerada una droga en sí misma por la ONU, no importa lo
que haga el Gobierno boliviano por evitarlo” (El
Deber, 22/01/12).
La
coca en el ojo del crecimiento del narcotráfico
Aunque
se manifestó en general la preocupación por el crecimiento del narcotráfico, la
mitad de los editoriales que abordaron este aspecto no especificó la droga
causante o involucrada en tal aumento, pero sí señalaron a la hoja de coca.
Así, el incremento de la producción de la “hoja ilegal” es el que “en realidad define el aumento de la producción de
narcotráfico en el país” (Opinión,
18/01/2012).
En
el mismo sentido, al especificar el “aumento de la producción de cocaína” en el
país, se señaló un solo factor, el aumento del “cultivo de la hoja” de coca,
para lo cual, a su vez, no se presentaron suficientes explicaciones pues tal
hecho sería resultado de “medidas de carácter oficial” (El Diario, 03/01/12). Sin especificar la fuente de los “datos estadísticos”
se estableció que “la hoja de coca ha sobrepasado las 35 mil hectáreas y que la
producción de cocaína pura pasó de las 200 toneladas al año”, además de que “la
producción de pasta base sería muy superior y se estaría intensificando en
sectores suburbanos y rurales del país” (El
Diario, 03/01/12)[10].
Legalización
de las drogas o (des)penalización de la coca
Más
argumentos a favor que reparos sobre la posible despenalización de las drogas
ilegales, específicamente de la cocaína,
se expresaron en las posiciones editoriales -de los diarios del sur del
país, principalmente- que, en todo caso, se apoyaron en las manifestaciones
públicas de dos presidentes latinoamericanos. En ese sentido, citando al nuevo
presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, se argumentó el fracaso de la
“guerra sin cuartel” contra de la
producción, tráfico y consumo de drogas, “tal como hasta ahora se la ha
desarrollado”, y se consideró el caso de México, donde el costo –hasta el
momento- habría sido de 50.000 vidas (El
Potosí, Nuevo Sur, Correo del Sur; 19/01/12).
Con más contundencia se
apoyó la posición de José Manuel Santos -actual presidente y ex ministro de
Defensa de Colombia- y por tanto la “causa” de la despenalización”, dado que
esa “guerra”, “a pesar de los muertos”, “no ha logrado reducir el consumo de tales drogas,
sino, al contrario lo ha aumentado” (El
País, 31/01/12). Además se argumentó que
la “guerra contra las drogas” es “algo inventado en Washington” y se criticó la
política estadounidense sobre el tema señalando que “es allá, en esa frontera y
dentro de los Estados Unidos donde se debe sentir con más contundencia los
efectos de esa ‘guerra’ y no en nuestros países del sur” (El País, 31/01/12).
Un
editorial aplicó –y restringió- el concepto de la despenalización no a las drogas controladas sino a la hoja de coca.
La posición editorial se basó en la idea fuerza que vincula directamente coca
con cocaína al señalar que el “desborde de los cultivos de coca es sinónimo de la
explosión de la fabricación de cocaína” (El Día, 04/01/12). Bajo ese
razonamiento se criticó el alejamiento de Bolivia de la Convención de Viena y su demanda de
despenalización de la “hoja
sagrada”[11], pues sería el
planteamiento “menos justificado” del país. En el mismo sentido se afirmó que
“Todos los argumentos culturales, medicinales y otros que hablan sobre la
supuesta ‘inocencia’ de la coca, quedan huecos ante la lacerante realidad de
miles de ciudadanos bolivianos que han caído en las redes del consumo de drogas
y de otros miles que están detenidos en las cárceles de Chile, Argentina y
Brasil”. Por tanto, “Defender la coca a estas alturas es casi igual que sacar
pecho por los cárteles de la droga mexicanos y colombianos que han trasladado
sus actividades al territorio boliviano para beneficiarse de la coca abundante
y accesible” (El
Día, 04/01/12).
Algo
de “fashionismo” y pocas alternativas
Sólo
un editorial expresó su preocupación central por el consumo de drogas,
particularmente en la juventud. Sin embargo, no especificó de qué estupefacientes
la “impresionante” cantidad de jóvenes benianos “se han vuelto dependientes” (La Palabra del Beni, 05/01/12). Sin
considerar similares realidades en el resto del país, se definió la
problemática como un “fashionismo local”. Finalmente, al reconocer positivamente
la labor de organizaciones no gubernamentales que “arduamente desarrollan
actividades de prevención y rehabilitación de drogadictos”, el diario evaluó el
ámbito de las “instituciones públicas” en el que “poco o nada se ha avanzado”
para “combatir este mal que acecha a la sociedad” (La Palabra del Beni, ídem).
Sólo
una nota propuso encarar el problema del narcotráfico, sobre todo en las zonas
cocaleras, con “programas inteligentes de desarrollo de las potencialidades
alternativas” (El
Deber, 22/01/12). El editorial planteó para ello aprovechar
los “altos ingresos por las exportaciones de materias primas” (El Deber, ídem) pero no especificó una
propuesta concreta, por ejemplo, la sustitución de cultivos o planes de
industrialización.
Consideraciones
finales
Resulta
destacable la preocupación editorial por la problemática del narcotráfico. Sin
embargo, se corroboró la generalización en la opinión que tuvo como eje
principal la relación coca-cocaína, sin considerar otro tipo de plantas
susceptibles de ser transformadas en otras sustancias controladas, ni las
llamadas drogas sintéticas.
Planteamientos
o posiciones propositivas para encarar el problema del tráfico fueron escasos,
solitarios y dispersos. Así el desarrollo alternativo fue demandado —sólo por
un diario— de manera aislada del debate de la legalización o despenalización
que fueron abordadas por diarios distintos —sobre todo del sur del país—. El consumo de drogas en Bolivia, asimismo,
fue escasamente abordado y no se profundizó ni se especificó si la droga más
mencionada por los editoriales, la cocaína, es también la más consumida. En ese
sentido, el abuso de otras sustancias —distintas a la cocaína— que se observa
principalmente en la población joven de varias ciudades del país, como inhalantes
(sustancias volátiles) de origen y finalidad industrial[12],
no fue parte del análisis realizado por los editoriales.
El
debate público, informado y respaldado, puede contribuir al planteamiento de
normas y políticas públicas que sean cada vez más integrales, preventivas y
protectoras de la sociedad ante la complejidad de la problemática del
narcotráfico y la opinión editorial
puede aportar a ello con un análisis orientador que considere las
particularidades de las distintas fases del narcotráfico (producción, tráfico,
consumo) que afectan también de manera específica y distinta a la sociedad
boliviana.
[1] Responsable
Metodológico Operativo del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) de la
Fundación Unir Bolivia.
[2] Otros cuatro diarios
nacionales, Página Siete, La Patria, La Razón y Cambio, fueron parte de la muestra
original, los cuales, sin embargo, no publicaron editoriales respecto del tema
del presente artículo.
[3] Se trata de un “efecto de coordinación editorial” que consiste en la
publicación de un mismo editorial en más de un diario, de manera simultánea (en
la misma fecha) o asincrónica, práctica verificada por otras investigaciones
del ONADEM (cf. Medios a la Vista,
2009, pp. 53, 63, 81). En el caso del presente estudio, fueron dos los
editoriales que se repitieron, uno titulado “Nueva etapa en la lucha contra las
drogas” y publicado simultáneamente en 5 diarios (La Prensa, Los Tiempos, El Potosí, Correo del Sur y Nuevo
Sur, 24/01/12), y el
otro “Un debate urgente” incluido a la vez en 3 de esos periódicos (El
Potosí, Correo del Sur y Nuevo
Sur, 19/01/12).
[4] Se
entiende por narcotráfico en este trabajo toda actividad ilícita relacionada o
derivada de la cadena de producción, distribución, comercialización y consumo
de drogas tóxicas o ilegales. En la nomenclatura jurídica nacional e
internacional se utiliza los términos de “tráfico ilícito” de “sustancias controladas” para referirse y
tipificar los delitos relacionados con el narcotráfico (cf. Ley 1008 “Del régimen de la coca y sustancias
controladas” y Convención Única
de 1961 sobre Estupefacientes).
[5] En términos generales, droga es toda
“sustancia química natural o sintética con efectos sobre el sistema
nervioso central, que se consume para obtener una alteración del estado de
ánimo que resulta placentera y que puede producir fenómenos de tolerancia y adicción”
(Ver: Enciclopedia Encarta, Microsoft Corporation, 2008). No obstante, el mismo término
tiene diversos usos, pues puede referirse a: “fármacos de prescripción legal…,
sustancias que se compran y se venden de forma ilegal (cocaína, heroína, Cannabis,
LSD) y otras que se comercializan de forma legal (alcohol y tabaco)” (Ibid.).
[6] La ley boliviana al
respecto consigna, entre las sustancias controladas, al menos 200 drogas naturales o sintéticas,
clasificadas como estupefacientes y psicotrópicos (cf. Ley 1008, Anexo y Art. 33). Uno de esos
estupefacientes –sustancias narcóticas que alteran o hacen perder la
sensibilidad- es la
cocaína, que a través de procedimientos químicos se obtiene de las hojas de
coca.
[7] Evidentemente la legislación
nacional penaliza la producción “excedentaria” de coca, pero admite y delimita
la producción “necesaria” (cf. Ley 1008,
Arts. 4, 5, 6 y 29). La
misma Ley 1008 junto a la normativa internacional (Convención de 1961) penaliza
además la producción ilegal de otras dos plantas a base de las cuales se
producen estupefacientes: la adormidera y la cannabis (o marihuana) (Ver las drogas
derivadas en: Glosario de
términos de alcohol y drogas. Organización Mundial de la Salud / Ministerio de Sanidad y Consumo de España, Madrid, 2008). En el periodo de estudio, al
menos 4 diarios nacionales (El Día, El
Diario, Correo del
Sur y Nuevo Sur) reportaron entre sus noticias el
tráfico de marihuana. Por otro lado, sólo en el mes enero de 2012, la Fuerza Especial de Lucha contra el
Narcotráfico (Felcn) habría incautado 30,63 toneladas de marihuana (Ver: http://www.correodelorinoco.gob.ve/multipolaridad/gobierno-bolivia-ha-incautado-3217-toneladas-droga-2012/)
[9] El convenio entre Bolivia, Brasil y Estados Unidos, denominado “Proyecto Piloto de Sistema de Control
de la Reducción de Cultivos
Excedentarios de Coca”, firmado el 20 de enero de 2012, se propone desarrollar en territorio boliviano
metodologías adecuadas para la “detección” de las “zonas de expansión de
cultivos excedentarios de coca” (Ver:
“Suscriben Acuerdo tripartito para controlar cultivos de coca”, El Diario, 21/01/12, pg. 5).
[11] Bolivia quedó al margen de la
Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes en enero de 2012, una vez que el
Gobierno presentara, a mediados de 2011, una “denuncia” a dicho tratado, en
razón de que en su artículo 49, inciso e), se prohíbe la masticación de la hoja
de coca. En todo caso, en diciembre
de 2011, Bolivia solicitó nuevamente su adhesión a la Convención (Ver: http://www.la-razon.com/nacional/Bolivia-Convencion-anuncia-defensa-acullico_0_1537646233.html).
[12] Las sustancias volátiles son “un grupo de
productos químicos de uso industrial o doméstico (pegamentos, disolventes,
gasolinas, pinturas) que se han convertido en drogas de abuso al inhalarse con
el fin de obtener un efecto placentero. Las sustancias volátiles producen
depresión y perturbación del sistema nervioso central” (Ver: "Droga."
Microsoft® Encarta® 2009 [DVD]. Microsoft Corporation, 2008).
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