27 de julio de 2011

LAS NOTICIAS EN AYMARA TIENEN POR CENTRO A CHUQUIAGO

Bernardo Poma Ulo



La información periodística en idioma aymara fue mayoritariamente difundida por los medios de El Alto pero las noticias dieron cuenta principalmente de los hechos sucedidos en la ciudad de La Paz. Lo similar entre ambas ciudades fue la tendencia a emitir la programación periodística en aymara en la madrugada, esto es, al margen de los horarios noticiosos “estelares”.

Esas y otras características se encontraron a partir del estudio de la oferta periodística en idioma aymara en los medios de información de las ciudades de El Alto y La Paz —entre septiembre y octubre de 2010—, a cargo del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM). Como se anotó en un anterior artículo, inicialmente se exploró la oferta mediática general en aymara en las dos ciudades, para luego concentrarse de manera específica en una muestra final de 16 programas periodísticos.

Entre los resultados, en principio, se estableció un número igual de medios con programación periodística en aymara en La Paz y El Alto, es decir, cuatro en cada ciudad. Sin embargo, los medios alteños se diferenciaron por ofrecer mayor proporción de programación periodística en ese idioma nativo (10 programas, 62%) en relación a la menor oferta paceña (6 programas, 38%). Este hecho repercutió en el número y proporción de notas por ciudad: más de dos tercios de las noticias fueron emitidas por el conjunto de programas alteños (453 notas, 70%), en tanto que poco menos de un tercio fueron presentadas por los paceños (195 notas, 30%).

En la sede de Gobierno tuvieron oferta periodística dos radioemisoras, Erbol y Patria Nueva, y dos televisoras, Canal 7 (Bolivia TV, BTV) y Canal 4 (Radio Televisión Popular, RTP). Entre estos medios destacó Erbol por presentar 3 programas periodísticos en aymara respecto de los otros que ofrecieron cada cual sólo uno. En El Alto, los medios con programación periodística en aymara fueron todos radioemisoras, entre las que sobresalió Pacha Qamasa por el mayor número de programas (4), seguida por San Gabriel (3 programas), Wiñay Jatha (2 programas) y finalmente Atipiri (1 programa).

En relación a los horarios, la mitad de los programas periodísticos observados (8, 50%) hicieron su emisión en la madrugada, esto es, entre las 5 y 7 de la mañana. En segundo término, los categorizados como matinales, esto es, desde horas 07:00 hasta medio día, alcanzaron a la cuarta parte del total (4, 25%). Finalmente, compartieron el tercer lugar de frecuencia los meridianos y nocturnos, con dos programas en cada categoría. Cabe apuntar que sólo los medios alteños ofrecieron programación periodística en un horario central, es decir, a mediodía: San Gabriel y Pacha Qamasa.

Temas abordados: sociedad vs. política

En la tendencia general de los 16 programas estudiados, el tema sociedad ocupó la atención periodística en prácticamente un tercio de las noticias (32%). En segundo lugar, a casi diez puntos de diferencia, los hechos referidos a la esfera política alcanzaron a casi un cuarto de las notas (24%). A otros diez puntos el tercer tema de interés abordado fue el área de la economía nacional (14%). Los demás temas fueron abordados en el 8% o menos de frecuencia.

En el análisis temático y comparativo por ciudad, sin embargo, se encontraron algunas diferencias sustanciales. Los programas noticiosos alteños, en general siguieron la tendencia general, aunque con más interés por el abordaje del área de sociedad con dos puntos hacia arriba (34%) y dos hacia abajo para el de política (22%).

Una diferencia más notoria se registró en el abordaje de temas entre los medios televisivos y radiofónicos. En efecto, los programas televisivos en aymara abordaron mucho más el tema de política, el cual se acercó a la mitad de todas las notas presentadas (43%) y casi triplicó la proporción de sus noticias que tocaron el tema sociedad (17%). Por su parte, los programas de radio difundieron más notas ligadas a la sociedad (34%) que a la política (22%) y la economía (14%) replicando la tendencia general, al menos en esas tres áreas con mayor frecuencia. Este interés por la cobertura del área de sociedad en los programas periodísticos ratifica un estudio similar que anteriormente hizo el ONADEM sobre los noticieros de la radio boliviana.

La Paz, el centro noticioso

Cabe señalar que la ciudad de La Paz fue mencionada como lugar de la noticia en primer término en la sumatoria total, esto es, entre todas las noticias de carácter nacional e internacional.

En el análisis comparativo y circunscrito a los municipios del departamento, de manera paradójica, entre los programas de los medios alteños también la ciudad de La Paz fue señalada como lugar de la noticia y en casi en dos tercios de los casos (243 menciones, 67%), en tanto que la ciudad de El Alto lo fue mucho menos (35 menciones, 10%). A la inversa, y en una suerte de compensación, en los programas paceños la ciudad de El Alto fue señalada con más frecuencia como el lugar de la noticia, alcanzando el 22% de las menciones, es decir, más del doble en proporción porcentual que en los propios programas alteños.

Con todo, cabe destacar que se registraron y especificaron al menos 53 distintas poblaciones de otros municipios del departamento de La Paz, además de la ciudad capital y El Alto. También se debe señalar que fueron los programas de radio los que hicieron la cobertura y despliegue hacia los otros municipios —más allá de El Alto y La Paz—. En ese sentido, la televisión prácticamente circunscribió su cobertura a las dos mayores urbes del departamento.

De manera similar, se observó que la radio hizo prácticamente toda la cobertura de los otros departamentos (99%) en relación a la televisión que lo hizo esporádicamente (en un solo caso, 1%). Entre todos los medios, la radioemisora alteña San Gabriel (34%) y la paceña Erbol (29%) fueron las que más anoticiaron sobre los otros departamentos.

Faltó equidad de género al presentar, reportar y declarar

Los 16 programas periodísticos estudiados tuvieron mayoritariamente presentadores varones (58%), en relación a la menor proporción de conductoras mujeres (42%).

Sin embargo, al menos cuatro medios no siguieron esa tendencia general. Por un lado, dos medios mostraron una correlación inversa en el balance total de sus programas periodísticos: en Radio San Gabriel las mujeres ejercieron como presentadoras o copresentadoras en tres ocasiones frente a las dos oportunidades de los varones y en el programa de Canal 4 se observó a dos mujeres en la conducción junto a un solo varón. Por su parte, Radio Patria Nueva equilibró las voces de la presentación de su programa: una masculina y otra femenina. Más patente fue la decisión del Canal 7 (BTV) al encomendar la conducción de su programa únicamente a una presentadora.

En el análisis individualizado, una misma persona fue presentadora de más de un programa. Entonces, al personalizar a cada presentador, se encontró una relación casi igualitaria, ya que se identificaron 10 varones y 9 mujeres. Esto significó, sin embargo, que tendencialmente los varones tuvieron mayor oportunidad de conducir más de un programa.

La correlación general entre los reporteros mostró más desequilibrio, dado que de los 88 cuantificados menos de la cuarta parte fueron mujeres (23%) y más de tres cuartos fueron varones (77%). Tal desequilibrio se replicó entre las fuentes noticiosas, ya que casi cuatro quintas partes de los declarantes fueron varones (77%) y poco más de un quinto fueron mujeres (23%).

Las fuentes por categoría: sociedad vs. Estado

En la tendencia general de los programas periodísticos en aymara, con un total de 537 fuentes noticiosas identificadas, se estableció casi una paridad en la consulta a las oficiales (50%), principalmente autoridades de los diferentes niveles del estado, en relación a las de la sociedad civil (47%). En una proporción bastante disminuida se citó expresamente a las agencias de noticias y a otros medios (3%), como proveedores de los datos informativos.

Entre las fuentes de la sociedad civil, llamó la atención la consulta al ciudadano “de a pie” con cerca de los dos tercios de las menciones (63%), dentro de esta categoría. Entre las organizaciones sindicales, fueron más citadas las campesinas (22%), con más de un quinto de todas las menciones, frente a otras agrupaciones sociales (14%).

Uso del idioma nativo y del español

Los presentadores de los programas observados utilizaron casi en la totalidad de sus participaciones el idioma aymara (92%). La mezcla de la lengua nativa con el español fue ocasional (6%) así como el uso exclusivo de este idioma ibérico (2%). Esta última modalidad se dio, en realidad y principalmente, cuando las noticias en aymara fueron presentadas por el reportero y la conducción del programa fue en español, como en el caso de la revista “Atipirimpi Sarnaqasa” de radio Atipiri.

Entre los reporteros, aunque aumentó el uso del español en sus participaciones, pasando la décima parte de ellas (12%), el aymara fue claramente predominante en sus reportes (87,3%). Entretanto, la mezcla del idioma nativo con el español fue poco relevante numéricamente, dado que no alcanzó el uno por ciento (0,5%).

Lo contrario del desempeño idiomático de los presentadores sucedió con las declaraciones de las fuentes informativas. En efecto, éstas prefirieron expresarse en español prácticamente en cuatro quintas partes de todas sus intervenciones (79%). En todo caso, una considerable quinta parte (20%) de las fuentes declaró en aymara, en tanto que lo hicieron muy poco mezclando los dos idiomas (1%).

En todo caso, cabe reconocer no sólo la posibilidad sino necesidad de complementar esta parte exploratoria del estudio con otro que analice en detalle el uso del lenguaje periodístico en aymara, esto es, una evaluación específica sobre la presencia o ausencia de los estándares de calidad en las noticias en este idioma nativo.

Finalmente, es posible perfilar algunos retos para el periodismo en aymara: una oferta noticiosa en espacios y horarios “estelares”, que informe más sobre y desde los otros municipios, en particular de los rurales, más allá de la sede del Gobierno Nacional, con más fuentes que declaren en aymara y con un equilibrio entre las voces masculinas y femeninas. Quizás el periódico en aymara, todavía ausente, podría asumir esos desafíos y ayudar a llenar algunas de esas necesidades comunicativas.


Bernardo Poma Ulo es responsable metodológico operativo del ONADEM. bpoma@unirbolivia.org

1 comentario:

  1. Sady Rojas Loza30/11/11 16:17

    Es bastante complejo el analizar estos asuntos (tanto el manejo del idioma como la equidad) pero veo necesario dividir dichos asuntos.
    Primeramente tenemos el asunto de programas en lengua nativa en horarios estelares, lo cual tengo entendido, que sirve para incluir a un sector de la población que no recibe la misma atención, pero, de empezar a emitir programación en aymara (por ejemplo) ¿no se estaría excluyendo a una gran mayoría que habla y entiende mejor (por no decir solamente) el español? y acaso al realizar producción en aymara no estaríamos excluyendo también al quechua, al español, etc? es diferente hablar de una radio comunitaria (donde por su publico) es fácil definir un idioma con el cual llegar a la población, que nombrar un medio como RTP, Bolivia TV, etc. que emiten no solo en La Paz, sino también en el país. ¿cuál será el objetivo de ellos? ¿llegar al sector mayoritario con un idioma común? o ¿llegar a un sector que solamente será comprendido por una minoría a nivel del país?.
    Ya con respecto al asunto de la equidad de género al momento de la emisión de programas, me resultaría difícil afirmar que simplemente por el hecho de hacer que solo mujeres presenten programas ya se tiene equidad de género. Pueden haber mas presentadoras mujeres, eso no garantiza que ellas tienen un verdadero respeto, valoración o simplemente equidad en base a sus habilidades. si empezamos a decir que "deben haber mas hombres o mas mujeres o una cantidad igual" es igual limitar a ambos sexos en el sentido que se debería buscar una valoración por capacidad y por el desenvolvimiento en su labor, y no así, 50% mujeres y 50% hombres... pudiendo encontrarse entre esos 50% de hombres puede haber un 10% de incapaces y un 10% de mujeres mucho mejores q pudieran ocupar ese puesto (lo mismo viceversa).
    En conclusión, entiendo perfectamente que se deba buscar inclusión, pero que en esa búsqueda no se caiga en errores similares de exclusión y de "desvalorización" de las personas.

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