1 de diciembre de 2010

La oferta periodística quechua en Cochabamba

Santiago Espinoza A.*




La oferta periodística en quechua en los medios de comunicación con presencia en la ciudad de Cochabamba se debate entre la construcción de una agenda informativa propia del “mundo quechua” y la reproducción parcial de la agenda impuesta por los medios masivos tradicionales. Así lo revela una investigación del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) realizada por su corresponsalía en Cochabamba y cuyos principales resultados fueron presentados el pasado 19 de noviembre en dicha ciudad.



El análisis de la oferta periodística en quechua en los medios de la ciudad de Cochabamba ha permitido identificar dos grandes tendencias de construcción del discurso periodístico de la realidad.



La primera —sobre todo, representada por la televisión— se aboca a reproducir y, eventualmente, adaptar la agenda informativa tradicional de los medios tradicionales urbanos con oferta en español al idioma quechua. La otra —encarnada por los medios radiofónicos e impresos— apuesta por la construcción de una agenda informativa alternativa, en la que el quechua no sólo es el idioma predominante en los mensajes, sino un punto de referencia para definir escenarios, fuentes, temáticas y formas de uso del lenguaje (testimonial) en los contenidos periodísticos, que se conciben desde y para el “mundo quechua” que habita en la región, el país e incluso afuera de nuestras fronteras.



El estudio también constata que la oferta de contenidos en quechua tiene una presencia significativa en los medios radiofónicos establecidos en la ciudad de Cochabamba, en tanto que su presencia es mínima en los contenidos en los medios televisivos e impresos instalados en esta capital.



En materia de género, el estudio revela que el manejo de fuentes en los medios de radio, televisivos e impresos con oferta periodística en quechua no dista de las prácticas machistas y de invisibilización de la mujer propias de los medios tradicionales con contenidos en español. La mujer aparece en porcentajes bajos como fuente de información en los mensajes periodísticos en el idioma nativo, lo que evidencia un imaginario institucionalizado en los medios: que la mujer no ocupa espacios públicos o de poder que validen su versión de la realidad o bien que su voz sólo cobra importancia cuando se la reconoce en su papel de ciudadana y víctima.



Los resultados del trabajo fueron conseguidos a partir del análisis de una muestra que incluyó programas radiofónicos de las emisoras CEPJA, CEPRA, Lachiwana y Pío XII; el noticiero en quechua de Canal 7 (BTV Noticias Cochabamba Quechua) y el periódico Conosur Ñawpaqman con sus respectivos suplementos.



En radio

En materia estrictamente periodística, la investigación ha evidenciado que las emisoras de radio privilegian la producción y difusión de contenidos informativos y, en particular, de noticias, aunque en algunos casos éstas se ven “contaminadas” por intervenciones de tipo opinativo.



Las temáticas más recurrentes en los mensajes son las políticas, sociales y económicas, aunque, dependiendo la coyuntura, hay temáticas comúnmente marginales que pueden emerger y cobrar mayor notoriedad.



En cuanto al uso del quechua en los mensajes periodísticos, éste se concentra en los titulares y los relatos narrados por los reporteros, en tanto que su uso en las declaraciones es algo menor, teniendo en cuenta que no todas las fuentes dominan con fluidez el idioma nativo.



La incipiente presencia de noticias procedentes de otros países de la región andina (como Ecuador y Perú) con poblaciones quechua-hablantes, la recopilación de mensajes reportados desde otras regiones quechuas de Bolivia, la predilección de las informaciones registradas en escenarios rurales y la priorización de las fuentes locales-comunales, son todos rasgos que revelan el afán de algunas emisoras por construir una agenda informativa propia desde y para ese mundo quechua que integran las comunidades quechua-hablantes de Bolivia y otros países.



En TV

La oferta periodística en quechua de la televisión cochabambina (reducida a un noticiero de Bolivia TV) es estrictamente informativa y, atendiendo a una tendencia propia de los medios convencionales en español, las temáticas de los mensajes informativos giran en torno a la política y lo social; en tanto que la presencia de temáticas alternativas —como la socio-cultural, la ambiental y la policial— está supeditada a la coyuntura.



El estudio afirma que el uso combinado e indistinto del quechua y el español en televisión, por un lado, expresa la conciencia de un público bilingüe de los mensajes lanzados al aire y, por otro, ratifica la naturaleza oral del idioma nativo, que se presta más al uso verbal que al escrito (como el que exige, por ejemplo, el recurso del sello de pantalla).



Más allá de la apuesta por el uso del quechua en la conducción del noticiero y la construcción de los mensajes, en la oferta periodística televisiva no hay la convicción por forjar una agenda informativa quechua capaz de trascender la visión funcional del idioma y encarar la identificación de escenarios, temas y fuentes más acordes con los públicos que habitan las comunidades quechuas.



En prensa

La investigación constata que la oferta periodística en quechua de medios impresos en Cochabamba está restringida el periódico institucional Conosur Ñawpaqman y sus respectivos suplementos. En ella hay una preeminencia marcada de mensajes testimoniales.



La apelación al testimonio como subgénero de registro de la realidad supone una reivindicación de la oralidad de los actores/fuentes/lectores del medio, la cual se intenta “traducir” a la escritura, afirma el estudio.



De acuerdo con la investigación, el uso del idioma es también un recurso de diferenciación geográfica y cultural de los contenidos incluidos en el periódico, estando el quechua reservado para dar cuenta de los asuntos locales-comunales y el español destinado a cubrir los hechos que trascienden la esfera local quechua.

En la construcción de los mensajes periodísticos del periódico hay un uso combinado e indistinto del quechua y el español. Esta modalidad de uso del quechua revela, una vez más, las prácticas orales de los actores/fuentes/lectores del periódico que apelan indistintamente al quechua y al español, alternándolo en función a sus propias necesidades enunciativas.



La investigación

La investigación sobre la oferta periodística en quechua en Cochabamba fue realizada por la corresponsalía del ONADEM en la Oficina Distrital 3 de UNIR (Cochabamba-Sucre), bajo coordinación de la unidad central del ONADEM, que viene también realizando un estudio similar al de Cochabamba centrado en la oferta periodística en aymara en los medios de La Paz y El Alto.



El trabajo fue encarado con los objetivos de: 1) describir los contenidos generales de la programación en idioma quechua de radios, televisión y periódicos cochabambinos, y 2) determinar las características cuantitativas y cualitativas de los productos periodísticos en idioma quechua.



En su primera etapa, el estudio exigió el levantamiento de un mapeo de la oferta mediática en quechua en la ciudad de Cochabamba, que permitió identificar aquellos medios radiofónicos, televisivos e impresos que elaboran y difunden mensajes en el idioma nativo. Además del mapeo, el informe hace una descripción estrictamente abocada a la oferta periodística en quechua, ofrece datos sobre el uso de géneros y subgéneros periodísticos, las temáticas y los escenarios de mensajes, el manejo de fuentes informativas y el uso del idioma nativo en los contenidos difundidos por los distintos medios.



La investigación está circunscrita a la oferta periodística en medios de la ciudad de Cochabamba, por lo que no arroja datos sobre el uso del quechua en medios de las provincias con áreas ampliamente rurales del departamento.



Los resultados del trabajo fueron presentados el pasado 19 de noviembre en Cochabamba, ante periodistas y comunicadores involucrados en la producción y difusión de contenidos mediáticos en quechua, oportunidad que sirvió para recoger insumos adicionales que enriquecerán el informe final del estudio.





* Corresponsal del ONADEM en Cochabamba

30 de noviembre de 2010

Anamar: Periodismo con causa

Por Erick R. Torrico Villanueva

Si la Bolivia contemporánea tuvo una periodista ejemplar, de 24 horas diarias y de toda la vida, sin duda ella fue doña Ana María Romero de Campero, Anamar, como se identificaba al firmar sus columnas de análisis en diarios nacionales. Se ha marchado hace muy poco para fundirse con la inmensidad celeste, pero la impronta que dejó nunca permitirá que sea considerada una ausente.




De su entrega profesional de casi 50 años quizá se pueda extraer una enseñanza central: hay que ejercer el periodismo con causa. Esto quiere decir, en primer término, que la labor periodística sólo encuentra sentido en la medida en que exprese una vocación de servicio, un compromiso ético y una militancia social democrática; mientras que en segunda instancia significa que la información, la opinión y la interpretación noticiosas no tienen que contentarse con lo episódico y superficial, sino que deben ser capaces de trabajar sobre lo procesual, lo profundo y esclarecedor.



En otras palabras, el periodismo con causa es aquel que asume con pasión la voluntad de anoticiar y orientar a los demás respecto de lo que les afecta o posiblemente lo haga en el próximo futuro; es el periodismo de convicción que atrae incomprensiones, cuestionamientos y privaciones a la vez que alimenta la certeza de actuar a favor del bien común, de las libertades y de cada vez mayores condiciones de dignidad para la gente. Es un periodismo distinto y distante del que se obnubila ante la rentabiliad comercial, del que se empecina en la defensa intransigente de ideas cerradas o del que prefiere declararse aséptico y virginal.



Y en el otro plano, el periodismo con causa es el que se propone atravesar lo fenoménico de los hechos y las declaraciones, desentrañar las opacidades, atar cabos y desvelar las lógicas internas de los acontecimientos. Es el periodismo de las preguntas constantes, de la información que apuesta por el conocimiento, de la obligación de aportar a la comprensión de las dinámicas sociales, a la formación de criterio propio, la adopción de decisiones fundadas y la participación transparente en la acción pública.



Doña Ana María fue, en todos sus años de actividad, una practicante y un referente de ese periodismo. Dispuesta a afrontar los riesgos que ello supusiera, fortalecida por su fe religiosa y por su convencimiento democrático, encaró a los poderosos de diferentes tiempos y visiones, se enroló sin tapujos en luchas sociales, defendió los intereses de los excluidos y alentó constantemente la labor informativa de calidad.



Bastará, como ejemplo de lo dicho, recordar que impulsó una unidad especializada en periodismo de investigación en el ya desaparecido diario católico “Presencia” —primera y única experiencia de ese tipo en el país—, medio en que también propició una singular sección semanal de reportajes. Promotora del Círculo de Mujeres Periodistas y creadora del Premio Nacional de Periodismo, animó en la última etapa, en la Fundación Unir Bolivia, el funcionamiento del Observatorio Nacional de Medios, el Fondo Concursable para Periodismo de Investigación y el Banco Temático para Periodistas.



Por eso Anamar jamás se habrá ido, pues desde cada una de las manifestaciones que tenga ese periodismo con causa volverá a decir su palabra “para el ejercicio de una ciudadanía pluralista y participativa” y “en el ánimo de contribuir a dar forma a esa democracia, todavía imperfecta y en proceso de transformación, que tenemos en Bolivia”.

7 de octubre de 2010

ABRIR EL DEBATE

Por Erick R. Torrico V.



A diferencia de lo acontecido con las ya varias leyes que en los últimos meses aprobó la Asamblea Legislativa Plurinacional sin dar mucho margen a la participación ciudadana, el proyecto de la ley anti-discriminaciones conocido hace poco más de dos semanas tras su consideración por la cámara de diputados sí ha generado un importante e interesante debate público extra-legislativo.



Quizá ello se deba a que los medios de difusión asumieron la defensa explícita de las libertades de expresión, opinión e información —mismas que podrían ser menoscabadas por siquiera tres de las disposiciones contenidas en esa norma— que, hay que reiterarlo, forman parte del Derecho a la Información y la Comunicación establecido por la Constitución Política del Estado como prerrogativa de todas las personas.



En realidad, aunque el presidente Evo Morales calificó de “racistas confesos” a quienes formularon algunas observaciones sobre el mencionado proyecto, no hubo quien se opusiera a los propósitos y al fondo de esa ley puesto que la discriminación por diferentes causas, entre ellas las originadas por mentalidades racistas, es un dato de la cotidianidad boliviana que debe ser erradicado. Las preocupaciones más bien tienen que ver con la necesidad de que se haga algunas precisiones que mejoren el texto de la futura norma para evitar resultados contraproducentes en su aplicación.



No obstante, la respuesta predominante de miembros del órgano ejecutivo, de asambleístas oficialistas y de representantes de organizaciones que habrían trabajado en la elaboración del proyecto se ha orientado hacia el bloqueo de la discusión, señalando que la cámara de senadores tiene que aprobar la propuesta sin modificar ni una sola coma. La excepción a esa rígida directriz la marcó la Comisión de Constitución, Derechos Humanos y Sistema Electoral del senado, que tomó la iniciativa de escuchar los criterios y sugerencias de diversas organizaciones de la sociedad, pese a que fue clara en que tal ejercicio no garantizaba la incorporación de los eventuales aportes en la redacción final de la ley. En cualquier caso, se trató de una lección de gobierno: no se puede desconocer lo que piensa, quiere y plantea la ciudadanía a título de haber sido elegido su representante.



Una democracia que se reclama participativa tiene que estar abierta al debate, esa es una de sus precondiciones; pero pareciera que la práctica política no siempre condice con lo que se declara en el discurso. Quienes se han aferrado a la letra muerta del proyecto aprobado por los diputados no presentaron argumentos que llevaran a aceptar una situación de “suficiente discusión”. Así, se llegó incluso a convocar a los movimientos sociales a que salgan a defender el proyecto, esto es, a ejercer presión sobre los asambleístas a fin de que procedan a su pronta aprobación sin cambios.



Pero más allá de ese lenguaje de fuerza, las posiciones más cerradas del oficialismo expusieron lo que consideran sus razones para rechazar las sugerencias de modificación. Aquí algunas de ellas: el racismo es la base de todas las formas de discriminación; el racismo es un comportamiento exclusivo de la clase dominante; los medios de difusión desarrollan acciones racistas y discriminatorias; el Estado no puede acatar principios internacionales que son colonialistas y tampoco puede admitir la imposición extranjera. Es claro que se necesita abrir el debate, mas no a partir de premisas inflexibles.

29 de septiembre de 2010

Velar el racismo

Erick R. Torrico Villanueva

Si el proyecto de ley anti-discriminación y anti-racismo aprobado el pasado viernes 10 por los diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional supusiera la defunción de todas las ideas y prácticas racistas en el país, se tendría que organizar un velorio que en realidad constituiría una celebración. Sin embargo, el panorama es distinto y al parecer difiere incluso de las buenas intenciones que pudieron haber tenido sus proponentes.

En los hechos, a partir del polémico artículo contenido en esa norma relativo a que los medios de difusión que publiquen “ideas racistas y discriminatorias” podrían perder sus licencias de funcionamiento —advertencia que afecta básicamente a las emisoras de radio y televisión—, lo que se tiene es un potencial efecto negativo que se traduciría en el ocultamiento de los comportamientos racistas.

Pero se podrá preguntar ¿cómo es eso? Es simple: como el proyecto legal no especifica el carácter de la publicación a que se refiere, cualquier mensaje que aparezca en un medio masivo —sea de información, opinión, análisis, entretenimiento, educación, publicidad o propaganda— y que sea tipificado como racista dará lugar a que el medio se convierta en objeto de sanción. De esa manera, por la vía de la amenaza latente de castigo, es decir, por la aplicación de la censura previa, la futura ley logrará que los medios retiren al racismo de su repertorio de temas.

Y la consecuencia será que irán desapareciendo las noticias, los comentarios, las denuncias y las investigaciones al respecto, con lo que en último término se generará el simulacro de que el racismo fue final y felizmente erradicado. En otras palabras, la gente y los medios preferirán no hablar del asunto por temor a las represalias y eso contribuirá a que, en la práctica, continúen reproduciéndose conductas y discursos discriminadores con la ventaja de que quedarán cada vez más invisibilizados.

La prohibición que el proyecto contempla resultará, así, contraproducente, pues en lugar de hacer posible que se lleve velas al sepelio del racismo aportará —quizá sin proponérselo— a velarlo en dos formas inesperadas: cuidándolo y escondiéndolo. Si la futura ley aspira a alcanzar un impacto positivo debiera, en lo concerniente a los medios, especificar que las sanciones recaerán sobre ellos en caso de evidenciar en sus mensajes acción propia, intencional y deliberada, de propaganda o promoción racistas.

“Raza” es un seudo-concepto: designa algo que carece de correlato real. Su origen se relaciona con la conquista imperial y con la instalación del proyecto moderno de “occidentalización” del mundo a partir de los hallazgos de Cristóbal Colón. El sometimiento de los pueblos “descubiertos” y más tarde colonizados, como también neo-colonizados, requería de ese componente ideológico para reforzar la idea de la supuesta superioridad (biológica y cultural) de los agresores que ya traían la ventaja de un cuasi monopolio de la violencia. Eso se reprodujo sin mayor excepción en las diferentes situaciones de subordinación de un grupo humano por otro y así ha sido hasta el presente.

Es claro que la antigua “política del menosprecio” debe ser sustituida por una política del reconocimiento y la interacción en igualdad de condiciones, pero ello demanda que una ley sobre el particular no dé margen a que se restableza y potencie el estado de cosas que pretendía transformar. El proyecto debe ser considerado en días más por el senado; éste tiene ahora la responsabilidad y la palabra.

1 de septiembre de 2010

Las elecciones bolivianas en la prensa latinoamericana: Un actor “omnipresente”, una sociedad “pobre” y una democracia “amenazada”

Bernardo Poma Ulo


Un actor central, Evo Morales, “omnipresente”, “casi único”, reelecto en el marco de una democracia “polarizada”, “amenazada”, “totalitaria”, en una sociedad “dividida” y “mayoritariamente pobre”, fueron los significados y conceptos de mayor presencia en 140 noticias publicadas en 15 diarios de cinco países latinoamericanos relativos a las elecciones generales bolivianas del 6 diciembre de 2009.

Esas tendencias en la representación noticiosa fueron estudiadas por el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) que coordinó el monitoreo de la cobertura informativa sobre las elecciones bolivianas —del 22 de noviembre al 13 de diciembre de 2009— con otros 5 países de la Red Latinoamericana de Observatorios: Perú, Brasil, Ecuador, Guatemala y Venezuela .
Las noticias observadas construyeron significados tendientes a la personalización: con un actor central en la mayoría de las expresiones (45% de los casos). Así, el candidato-presidente fue presentado como el “absoluto favorito en encuestas” y “con todo a su favor” (según el ecuatoriano El Comercio); luego, prácticamente todos los diarios enfatizaron su triunfo con más del 60% de los votos y la obtención de una “carta blanca” (mayoría absoluta) en la asamblea legislativa plurinacional. La información adicionó cualidades personales y proyecciones políticas del principal actor de la noticia: líder y primer indígena presidente, con popularidad, hegemonía, “imparable”, con la pretensión de “copar” alcaldías y gobernaciones.
Los diarios brasileños abordaron aspectos específicos en la misma tendencia. Primero, O Estado de São Paulo fue más explícito en relación al papel simbólico-político de Evo Morales, definiéndolo “casi omnipresente”, por la “masificación de su imagen”, y describió el ambiente electoral como si en este hubiese “un solo candidato”. Al respecto, Folha de São Paulo resumió el significado político del principal candidato como el “depositario del imaginario del cambio”. Por otro lado, O Estado de São Paulo apuntó uno de los desafíos políticos de Morales: el descontento de sus “aliados” indígenas. Folha de São Paulo señaló otros desafíos: implementación de la nueva constitución y la “armonización de los intereses de sus bases”.
La personalización de la cobertura implicó además que el “candidato favorito” fue protagonista en el 69% de los titulares, en tanto que todos sus opositores sólo lo fueron en el 9%. De manera similar, el mismo actor fue la fuente noticiosa más citada (24%), mucho más que todos los opositores (8%), los cuales fueron menos requeridos que los analistas (17%) y las empresas encuestadoras (14%).
Lo que quedó poco explicitado —en las noticias observadas— fue el significado y sentido del “cambio” y la “refundación” de Bolivia. Así, conceptos como transformación “socialista”, “estatista” o “descentralización institucional” —que dan especificidad al “cambio” mencionado—, sólo alcanzaron en conjunto al 11% de los significados publicados. Sin utilizar el término, entre los diarios guatemaltecos, se definió el proceso como “transformación”, pero se lo diferenció del “chavismo” (El Periódico).
Más menciones recibieron otros dos conjuntos de significados. Primero, el proceso electoral (17%), en el que se señaló, por un lado, las dudas y controversias en la campaña electoral (como la utilización de recursos estatales por parte del oficialismo) y en el empadronamiento de electores (la aceptación finalmente por el Órgano Electoral Plurinacional de más de 400 mil inscritos observados). Pero, con base sobre todo en informes de los observadores internacionales, se describió el proceso de votación como “ejemplar”.
Casi con la misma proporción de menciones (15%), la oposición política boliviana fue entendida como “conservadora” y “regionalizada”, es decir, se identificó principalmente dos polos regionales opuestos: La Paz (“oficialista”) y Santa Cruz (“conservador”); este último también entendido como una de las trincheras de una mayor región oriental “opositora” denominada “media luna”. La oposición fue también definida como “debilitada”, “amenazada” por el oficialismo y, además, en plan de “fuga”. Este último significado —al menos en El Comercio de Perú—, tuvo como referencia la denuncia del poder ejecutivo sobre la huida del principal candidato de oposición, Manfred Reyes Villa .
Tres conjuntos de significados, relevantes para la democracia boliviana, fueron, sin embargo, muy poco mencionados (entre el 3% y el 4% de frecuencia). En principio, la libertad de expresión “exagerada”, adjetivo basado en las expresiones de Evo Morales respecto de su relación conflictiva con los medios de comunicación “conservadores”. Por otro lado, la reelección de Morales en 2015, planteada por algunos diarios como posibilidad y por otros como desmentido. El tercero tuvo relación con las autonomías departamentales e indígenas, como parte ya no de un actor personalizado, sino de una institución, la democracia, en tanto “sentido común del cambio”. Cabe apuntar que esta especificidad de sentido fue abordada sólo entre los diarios de Brasil y Guatemala (con más detalle en Folha de São Paulo que en O Estado de São Paulo y, en menor medida, en el guatemalteco Prensa Libre).
La proporción del 30% de mujeres parlamentarias electas, igualmente relevante y significativa para la democracia boliviana, fue abordada apenas en una ocasión (0,4% de frecuencia) y sólo por el diario peruano La República.
Respecto de los conceptos y procesos socio-políticos en Bolivia, más allá del momento electoral, el monitoreo encontró referencias principalmente a partir de la primera gestión presidencial de Evo Morales, sobre todo entre los diarios brasileños (45 menciones, 85%) y muy poco en los restantes de los otros 4 países (8 menciones, 15%).
Tales conceptos se refirieron mayoritariamente a la política interna boliviana (42%) conceptuada como polarizada y regionalizada (en el sentido de Santa Cruz “de la derecha” vs. La Paz “bastión del MAS”). Los diarios brasileños especificaron al menos 3 aspectos: a) la democracia boliviana estaría "amenazada" y sería "totalitaria" —con base en declaraciones de candidatos de oposición en O Estado de São Paulo y O Globo—; b) la retardación estructural de la justicia que perjudicaría en particular al proceso seguido al candidato vicepresidencial opositor Leopoldo Fernández (Folha de São Paulo); c) la caracterización “antiimperialista” de la política exterior boliviana (4%) de acuerdo con las expresiones del candidato ganador (en Folha de São Paulo).
Con mayor contundencia, los diarios de tres países expresaron conceptos complementarios respecto de la política boliviana. Se describió, así, los “embates sangrientos” en los últimos 4 años (a propósito de la relación “Evo Morales y la oposición”, en O Globo), el “caos e inestabilidad de hace un año” con el peligro de “una guerra civil”, concepto último explicitado O Estado de São Paulo (Brasil), Siglo Veintiuno (Guatemala) y El Universal (Venezuela).

En general, la sociedad boliviana fue también menos conceptuada en positivo, ya que fue representada como “dividida” y mayoritariamente “pobre” (17%), aunque sólo en los medios del Brasil y Guatemala. Por otro lado, esos mismos países abordaron la macroeconomía y la economía boliviana (17%), con elogios al primer aspecto, ya que estaría “en mejora”, con crecimiento sostenido y buenas reservas internacionales, además de contar con la aprobación del Fondo Monetario Internacional; en cambio, la economía fue definida (en la Folha de São Paulo) por su falta de industrialización (“ni siquiera produce una hoja de papel”) y sobre todo por ser “dependiente” de la exportación de materias primas (gas y minerales).
Respecto de la política-económica boliviana (13%), casi en consecuencia del concepto anterior, los diarios brasileños y guatemaltecos señalaron sus desafíos: la redistribución de los excedentes (“a los pobres e indígenas”), la industrialización y el camino “hacia otra institucionalidad” (la “descentralización”).
Con exclusividad, dos diarios brasileños vincularon en un solo concepto el aumento de la producción de coca y el narcotráfico (4%), señalando —con base en una fuente de oposición— que este último “sustenta la economía boliviana”.
Aunque el resumen presentado ratifica la tendencia a la personalización de la cobertura noticiosa (centrada en el candidato “favorito” y “ganador”), también los significados y conceptos que los diarios observados construyeron dan los insumos para la reflexión sobre aspectos y perfiles nacionales: el “cambio” o “refundación” de Bolivia, como oportunidad histórica, aún requiere dotarse de contenidos y horizontes más específicos, la democracia como un bien que debe ser cuidado y profundizado desde toda la sociedad civil, rescatando su carácter dialógico permanente.