18 de marzo de 2010

¿Propuestas de gobierno o campañas propagandísticas?

Sandra Villegas

La cobertura periodística de las elecciones 2009 ofreció un inédito despliegue de periodistas y equipos, pero el contenido informativo siguió centrado en las movilizaciones y acciones de campaña en desmedro de los programas de gobierno que quedaron relegados.

Las propuestas programáticas representaron sólo el 5% de las noticias en prensa, el 2% en telenoticieros y el 1% en radionoticieros sobre la cobertura electoral, de acuerdo con tres estudios desarrollados por el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) sobre las elecciones del 6 de diciembre de 2009.



Los temas y argumentos de las propuestas de programas de gobierno fueron minimizados en la cobertura y, cuando se habló de ellos, en la mayoría de los casos se mostró los slogans definidos por los actores políticos sin que hubiese habido un abordaje periodístico que indagara sobre su factibilidad, sus probables mecanismos de ejecución y/o las diferencias o semejanzas existentes entre contenidos programáticos en torno a un mismo tema.

En cuanto a las fuentes noticiosas partidarias, los tres partidos que encabezaban las encuestas preelectorales tuvieron una cobertura privilegiada en las noticias sobre las elecciones. El resto resultó prácticamente invisibilizado. La cobertura informativa del candidato y el partido en funciones de gobierno (MAS) duplicó en radio y TV la cobertura realizada al siguiente candidato que recibió más cobertura (PPB-CN).



El MAS fue el partido político más citado en Bolivia TV (51%), en radio Patria Nueva (80%) y en La Razón (24%). El PPB-CN fue el partido más citado en Unitel (26%).

Mujeres invisibilizadas

Las mujeres fueron fuente informativa relegada. La desigualdad en la cobertura a hombres y mujeres en las noticias sobre elecciones fue evidente, puesto que las fuentes femeninas fueron el 17% (en promedio) y las masculinas el 83% de 965 fuentes consultadas en medios televisivos.

En los periódicos las fuentes femeninas sólo fueron el 13% (en promedio) mientras que las masculinas constituyeron el 87% de un total de 7278. En las redes de radio, las mujeres fueron fuentes en el 21% de los casos.



Poca cobertura a las “otras” elecciones

La cobertura informativa del día de las Elecciones 2009 se refirió mayoritariamente a los resultados de la votación presidencial y a la futura conformación de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Por el contrario, esa misma cobertura ignoró casi por completo los resultados referidos a la votación para las autonomías departamentales, regionales e indígenas, que se desarrolló de manera inédita en Bolivia paralelamente a las elecciones presidenciales y de asambleístas. Al día siguiente de las elecciones los diarios reportaron poco en torno a los resultados de estos procesos en tanto que la TV casi ni los tomó en cuenta.

Sólo 2% de noticias (en promedio) sobre las elecciones en radio, prensa y Tv correspondió a cobertura informativa relativa a los referendos sobre autonomías departamentales, indígenas y la autonomía regional en el Chaco.


La cobertura periodística de las elecciones 2009 mostró una vez más —pues en anteriores comicios se obtuvo similares resultados— que la exposición y el análisis de las propuestas de gobierno, la presentación de las demandas ciudadanas y otros temas que podrían haber configurado una agenda mediática propia fueron relegados.

Más bien, reproduciendo un patrón ya típico del comportamiento informativo en tiempo de elecciones, primaron los temas puestos en la mesa por los candidatos, en una suerte de repetición de lo ya señalado respecto a los medios en Bolivia: periodistas y políticos comparten el espacio público y se ocupan también de definir las líneas e ideas fuerza que mueven la agenda pública, retroalimentándose entre sí pero con escaso margen de iniciativa para los primeros que tienden a reproducir la agenda trazada por los actores políticos.

Los planteamientos de los propios periodistas que la Fundación UNIR Bolivia recogió en la “Guía para la cobertura electoral” —incluir a todos los candidatos, pasar de las consignas a las propuestas, buscar el equilibrio o construir una agenda mediática propia, por ejemplo— quedaron nuevamente como una tarea pendiente para el trabajo periodístico.

La Paz, marzo de 2010

5 de marzo de 2010

Agresiones a periodistas 2009

Vania Sandoval Arenas

Durante la pasada gestión, las agresiones a periodistas y medios continuaron marcadas por la conflictividad política nacional y regional. Lo preocupante del 2009 es que crecieron los ataques a periodistas ejecutados por agresores anónimos (25,6%), los que en la mayoría de los casos actuaron violentamente contra periodistas cuando éstos estuvieron solos. Lo que no cambió fue la impunidad de los agresores ni la ineficiencia de los poderes públicos para esclarecer y sancionar los casos.
Los conflictos con movilizaciones volvieron a centralizarse en la sede de gobierno el año 2009 pero disminuyeron las movilizaciones de carácter regional que habían tenido mayor presencia en el escenario político en los dos años anteriores. En el último año La Paz registró el 45% de agresiones a periodistas y medios.



Los periodistas más agredidos -en 26 meses se registraron 339 casos de agresiones a periodistas y medios- fueron los de TV con el 53% de los casos. Los trabajadores de TV se expusieron a mayores riesgos por obtener imágenes de los hechos –incluyendo situaciones de violencia- y además, en varios casos fueron perseguidos para que entreguen las imágenes que habían registrado. Los de radio figuran en el 19% de los registros de agresiones y los de prensa en el 17%.


El año pasado se efectuaron en mayor medida que en otras gestiones ataques graves con lesiones perpetradas directamente contra algún periodista. Por las características de estos ataques resulta difícil establecer en todos los casos si las agresiones tienen que ver con el trabajo periodístico, ya que podrían ser también hechos delictivos comunes. Las investigaciones en estos casos resultan más complejas y las víctimas quedan desprotegidas al no haberse podido establecer las razones ni la identidad de los agresores.
Un ejemplo de este tipo de agresión lo sufrió Marcelo Lobo, camarógrafo, quien la madrugada del 25 de julio de 2009 salía de la oficina del canal Gigavisión en La Paz luego de cumplir su turno. En ese momento dos sujetos lo arrastraron hasta las gradas cercanas a las instalaciones del canal, lo dejaron inconsciente por un golpe en la cabeza y le produjeron cortes, en forma de A, en la parte inferior de la mejilla izquierda; su lengua fue también cortada como forma de intimidación para acallar su voz. Otros ejemplos de este tipo de agresión fueron el ataque a Julio Peñaloza, periodista de Bolivia TV (canal gubernamental), quien fue golpeado el 20 de octubre del 2009 en la puerta de su domicilio, y el realizado contra Ramiro Ramírez, del diario gubernamental Cambio.


Uno de los casos más violentos del 2009 fue el de la balacera contra Alberto Ruth y Francisco Cuéllar, periodista y camarógrafo de la red televisiva Unitel Santa Cruz (el 5 de septiembre del 2009), respectivamente, quienes presentaron una denuncia por haber sido agredidos con armas de fuego, supuestamente por el capitán Wálter Andrade, del disuelto grupo de la Unidad Táctica de Resolución de Crisis, durante un operativo policial que buscaba la detención de un hacendado. Actualmente el proceso se encuentra paralizado, en pugna por la jurisdicción territorial del mismo. El capitán Andrade no ha prestado declaraciones ante la fiscalía. La Federación Sindical de Trabajadores de la Prensa de Santa Cruz fue la que inicialmente apoyó a los periodistas agredidos; luego de varios meses se sumó la empresa periodística como parte demandante.
Otro caso grave, que motivó el pronunciamiento de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, fue la agresión a periodistas de la red televisiva PAT en Santa Cruz, el 30 de noviembre pasado. En primera instancia, policías agredieron físicamente a periodistas que cubrían información sobre un secuestro en horas de la madrugada por haberlos confundido —dijeron—con antisociales. Horas después, la periodista Paola Mallea fue herida en la mano con un puñal, por un sujeto que la agredió luego de preguntarle si ella trabajaba en PAT. Posteriormente, Mallea fue secuestrada por nueve horas . Hasta ahora no se ha comprobado la relación entre los dos casos.

Las condiciones no mejoran, la impunidad continúa

En vista de las escasas sanciones y la impunidad de los agresores, no se vislumbra una salida a corto plazo para disminuir las agresiones, protagonizadas incluso por el Presidente de la República y algunos Alcaldes. Problemas como la crisis de credibilidad y calidad del periodismo —relacionada en parte con la polarización política y también mediática en ciertos casos—, las dificultades para lograr que se sancione a los agresores, la carencia de condiciones laborales adecuadas en muchos medios de comunicación, la ausencia de seguro social y de vida para quienes cubren la información, entre otros factores, hacen que de momento las previsiones a futuro no sean optimistas.
Mientras sigan precarizándose las condiciones laborales de los periodistas, mientras siga la impunidad a la par que la ineficiencia mostrada por fiscales y jueces, mientras las agresiones a periodistas sean un problema sólo tratado por los trabajadores agredidos y algunas instancias sindicales sin que se involucren los propietarios de medios en la mayor parte de los casos ni otras organizaciones sociales, el trabajo periodístico en Bolivia continuará siendo un trabajo de riesgo.


La Paz, marzo 2010

17 de febrero de 2010

Las elecciones en las noticias de radio

Bernardo Poma Ulo

Las propuestas electorales se redujeron al 1% en la cobertura periodística de los noticieros meridianos de 4 redes nacionales de radio durante la semana de realización de las elecciones generales del 6 de diciembre último. Al mismo porcentaje fue limitado el tema del financiamiento de las campañas políticas que pudo haber sido objeto de constatación e investigación propiamente periodística.

Entre el 30 de noviembre y el 7 de diciembre de 2009, el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) constató que las elecciones tuvieron una amplia cobertura en las 4 redes de radio que funcionan en el país, dado que el 66% de las noticias difundidas —de un total de 471—se refirieron a ellas. Ese promedio general se elevó considerablemente en Panamericana (89%) y Patria Nueva (86%), en tanto que fue de 69% en ERBOL y 66% en Fides.
En todo caso, la cobertura siguió tendencialmente una estrategia tradicional y poco innovadora respecto de los temas abordados, ya que el 85% estuvo constituido por reportes sobre el desarrollo e incidentes del proceso electoral (38%), los resultados de la elección presidencial (19%), las campañas partidarias (13%) y las repercusiones de la votación (15%) sobre todo en el ámbito de las fuerzas políticas en contienda.
Los actores principales de la noticia fueron los partidos políticos y las autoridades encargadas del proceso eleccionario, esto es, el Órgano Electoral Plurinacional (antes Corte Nacional Electoral), las cortes electorales departamentales, así como los observadores acreditados. Por tanto, la agenda periodística provino esencialmente de la agenda política o electoral, característica que ya fue señalada por el ONADEM —en medios impresos— en las elecciones generales de 2005 .
En ese sentido, los noticieros monitoreados no visibilizaron las demandas, cuestionamientos o propuestas de los votantes ni de la ciudadanía en general, tampoco hicieron un abordaje sistemático y profundo de las ofertas partidarias como ya fue apuntado. De ese modo, en líneas generales, la noticia no se construyó desde el punto de vista de su beneficiario y destinatario final: el ciudadano, sino desde el interés de las fuentes políticas.
Sin embargo, cabe reconocer la capacidad de despliegue —y esfuerzo— que demostraron las radios observadas al cubrir esta primera votación de los bolivianos en el exterior, al menos en diez ciudades previstas de Argentina, España, Brasil y Estados Unidos. Del mismo modo se ratificó el despliegue hacia el interior del país y sus provincias, a través de reporteros propios (Panamericana, Fides) o en red con otras emisoras o medios (Patria Nueva con Bolivia TV —Canal 7—, ERBOL con sus afiliadas).
En relación a las fuentes noticiosas, el ciudadano —el de a pie e incluso sumado a representantes de organizaciones sindicales y gremiales— apenas fue consultado en el 10% de los casos. Mucha más cobertura —cerca de la mitad de los casos— obtuvieron los dirigentes o personas afines a los partidos políticos (48%), así como las restantes fuentes institucionales no partidarias (42%, cortes electorales, observadores, FF.AA., policía, etc. ).
Bajo esa perspectiva, entre las fuentes partidarias, en las 4 redes de radio hubo desequilibrio pues se privilegió a los partidos que figuraban en los primeros lugares en las encuestas pre-electorales. Así, los dirigentes o sectores afines de la alianza Movimiento Al Socialismo-Movimiento Sin Miedo (57%) fueron mucho más citados y consultados que los de Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (25%), Unidad Nacional (7%) y Alianza Social (5%). Los otros partidos en contienda casi no fueron considerados en la información: GENTE (1%), Pueblos Unidos por la Libertad y la Soberanía (0,6%) y Movimiento de Unidad Social Patriótica (0,6%).
De ese modo, la cobertura del pasado 6 de diciembre mostró que la radio informativa de alcance nacional aún no aprovecha las grandes potencialidades y capacidades de llegada al ciudadano; no se diferenció de los otros medios —en particular de la televisión— al no cubrir en profundidad —en la información ni en el análisis periodístico— la trascendencia de los propios hechos electorales como la votación sobre autonomías departamentales, regionales e indígenas que incidirán en la reconfiguración estatal .
Una mayor participación ciudadana en la información como fuente y actor protagónico de las noticias puede ampliar y nutrir cualitativamente la agenda periodística de la radio boliviana en general y, en particular, de las que tienen cobertura nacional.

8 de febrero de 2010

Mejor ciudadanos periodistas, que periodistas ciudadanos

Osman Patzzi Sanjinés*

Tanto se ha devaluado el vocablo cambio (del lat. cambium, y este del galo cambion) que en estos días es el equivalente a nada. Es decir, si se dice cambio, es porque nada va a cambiar, pero en caso de que se insista en el significado real y académico de la lengua, ¿por qué el cambio tendría que ser un desafío para el ejercicio periodístico?
El sonsonete, en especial si lo remarcan los más jóvenes en el oficio, de que “no se puede hacer periodismo como hace veinte años” no entra tan fácilmente por una oreja para salir por la otra. Toca el amor propio y provoca, porque al igual que el cambio, el periodismo de antaño estaba mejor cotizado.
Como en la actualidad -sin ningún ánimo peyorativo- cualquiera puede ser periodista, porque así también se entiende el periodismo ciudadano, los periodistas tendrán que hacer el esfuerzo para ser ciudadanos. No es un juego de palabras; es la invocación para que bajen del pedestal imaginario y reconozcan que en algún momento se extraviaron y que para retomar el rumbo están obligados a recuperar valores de ciudadanía.
Este es el verdadero cambio. Aceptar que el monopolio no fue beneficioso para nadie y que en igualdad de condiciones con las audiencias todavía hay ventajas frente a los miles, qué miles, millones de periodistas ciudadanos que están informando, comentando, interpretando y opinando sobre la realidad, guste o no.
Si es cierto que la aparición del periodista ciudadano enriquece el material periodístico y genera nuevos puntos de vista para los medios de comunicación, “¿cuáles son los desafíos para los profesionales de los medios?” se preguntaban unos expertos reunidos en Brasil en 2008.
Reflexionaban que se debía prestar atención y dar valor a aquello que es enviado por los usuarios, que están deseosos de compartir sus fotos e historias, pero remarcaban que eso también exige un enorme cuidado, ya que los periodistas llevan ese contenido a mucha más gente con su nombre y su aval.
Creando contenidos y convirtiéndose en formadores de opinión, los entusiastas reporteros de ratos libres, están cobrando mayor notoriedad y presencia, pero nada de dinero, frente a los ojos impávidos de los que ven escurrir, como agua de las manos, algo que creían propio y que también les agujerea los bolsillos. Los empresarios que inicialmente pensaron que era la hora de contar con periodistas gratis sienten lo mismo con el crecimiento de los medios electrónicos y las redes sociales, que es donde está circulando la información, porque están sufriendo caídas de la publicidad, tienen menos ventas y afrontan una creciente pérdida de credibilidad.
Visto de ese modo, cambiar no implica simplemente lo tecnológico, sino adoptar un nuevo modelo, el ciudadano, como proceso y como final.
Shayne Bowman y Chris Willis designan al “periodismo participativo” –el gran promotor fue Dan Gillmor– como un “acto de un grupo ciudadano para colectar, reportar, analizar y diseminar información”. El objetivo, según señalan, es “suministrar información independiente, confiable, exacta y relevante”. No obstante, José Luis Orihuela, profesor de la Universidad de Navarra, prefiere hablar de “medios sociales” y no de “periodismo ciudadano”, como, en cambio, sí lo hacen el National Press Club y la Society for Professional Journalists.

El punto es que hasta que se pongan de acuerdo sobre qué es y qué no es periodismo ciudadano, los periodistas seguirán perdiendo terreno, cuando lo más lógico y simple es retomar simplemente el sentido de periodista y de ciudadano. Como que por mirar muy lejos, no se está viendo que el piso se mueve a los pies. Y parafraseando al editor de Perfil.com, Rodrigo Orihuela, si bien la mayoría de los medios ciudadanos presentan contenidos interesantes, aún “no se ha visto que sirvan para revelar, cubrir o analizar grandes temas”. Se supone que son los periodistas los que tienen (o deberían tener) herramientas y criterios profesionales para salvar esas falencias y la pregunta final es ¿estarán dispuestos a ser ciudadanos primero y luego periodistas? De la respuesta que dé la mayoría dependerá el futuro del periodismo. Si es sí, habrá cambio, y verdadero.

* Corresponsal en Santa Cruz del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM)

20 de enero de 2010

No es novedad, pero la farándula se comió nomás a la cultura en los telenoticieros

Osman Patzzi Sanjinés*

Los consumidores de arte y los artistas cruceños no tienen la fuerza suficiente para que en los medios informativos, especialmente la televisión, se les preste la atención que están demandando. Y aunque el empleo de la fuerza suene a exageración, hubo un intento para revertir la perniciosa tendencia a “farandulizar” las noticias a costa de los espacios dedicados a la promoción de las actividades artísticas y culturales.

Es que muy poco eco tuvo el dramático llamado que formuló la Carta abierta dirigida a los medios de comunicación que el año pasado generó una sana, pero fugaz polémica, y quizá termine en el olvido, como probablemente pretenden los directamente aludidos que optaron por ignorar la reclamación porque, que se sepa, han respondido con la indiferencia.

A partir de esa experiencia, el Observatorio Nacional de Medios, iniciativa de la Fundación Unir Bolivia, llevó adelante una investigación en los informativos nocturnos de cinco redes de televisión durante una semana en el mes de septiembre de 2009 para conocer los alcances de la presencia de notas de tipo cultural y de farándula en las ediciones difundidas en Santa Cruz. Se buscó analizar temas, frecuencias, jerarquización, organización de materias, productos y fuentes.
La exigencia de quienes se identificaron como promotores y consumidores de cultura para que se integre una agenda cultural en el menú informativo de los medios masivos y en especial de la televisión, está justificada al comprobar en el estudio que las notas “culturales” representan el 1,05% del total, mientras que las de farándula representan el 11,6%.

De las 8 notas culturales registradas entre el total de 758, seis corresponden a una sola emisión del canal gubernamental (TVB), el miércoles 16, y todas se originan en la ciudad de Potosí. La suma del tiempo de estas noticias es 26 minutos y 33 segundos, es decir, casi el equivalente a la mitad del informativo o a la totalidad de las noticias descontando las tandas publicitarias y características del medio, es decir, o se incluyó por un error en la programación destinada a todo el país, o se trata de un flagrante desequilibrio en la cobertura cultural, enfocada en una sola ciudad, con el cual el ínfimo porcentaje quedaría muy grande.

Al analizar la estructura temática (temas y su presentación en secuencia) y formal, (distribución de espacios y tiempos) en los telenoticiosos nocturnos (centrales) en Santa Cruz, se aprecia que la farándula ocupa un espacio privilegiado, tanto en titulares, como en el desarrollo de la nota y en despachos directos desde unidades móviles, frente a la casi nula cobertura a la promoción de manifestaciones culturales/artísticas. El despliegue técnico, el tiempo y el énfasis así lo confirman.

En promedio, la publicidad bordea el 45% del tiempo total del noticiero y mientras en el canal gubernamental abunda la propaganda oficial, las redes privadas colman sus espacios con variedad de productos, entre los que se destacan los cosméticos y la propaganda institucional de la Prefectura y la Alcaldía y también del Gobierno central.

La banalización de los hechos noticiosos sumada a la cobertura de la farándula se manifiesta de múltiples formas: desde la supremacía de fuentes relacionadas con la farándula, es decir, modelos, azafatas, fotógrafos y diseñadores de moda, hasta los planos escogidos por camarógrafos y editores (algunos francamente violatorios de la intimidad) en las denominadas pasarelas (desfiles para que la modelo se vea de cuerpo entero) que supuestamente se hacen a pedido de la audiencia.

También es común la arbitrariedad y el desorden en la presentación de las noticias relacionadas con la farándula, porque aparecen tanto en la apertura de las emisiones, en la mitad o al final, porque sólo dos redes tienen segmentos dedicados exclusivamente a esta temática y cuentan con su propia presentadora.
El estudio se hizo en plena semana de preparativos y de apertura de la Expocruz, el evento ferial más grande del país y durante una semana agitada políticamente por una Asamblea de la Cruceñidad convocada a raíz de la polémica invitación al Presidente Evo Morales para la apertura de la feria.

En el estudio Telenoticiosos: la dieta nuestra de todos los días (1) se señala que los conflictos sociales y políticos, marchas y protestas, accidentes y violencia son los ingredientes básicos de la oferta. Ahora se tendría que añadir la farándula y/o “farandulización” de las noticias, destacando que se mantiene la tendencia hacia la homogenización de los temas ya señalada en el estudio citado. Asimismo, en el estudio El significado de la cultura en la prensa boliviana (2) se establece que la cultura en la prensa no deja de ser concebida como arte y, en particular, arte clásico. Como complemento de esta concepción reduccionista se destacan dos aspectos en las notas de los diarios: uso reiterado del recurso descriptivo en la redacción y el empleo de páginas interiores para su despliegue. La superficie ocupada para materiales sobre cultura tiene el 2% del total y el 65% de este espacio está en suplementos culturales. También se ratifica que la cultura está marginada.
Al mencionar la “farandulización” no se trata del periodismo rosa o del corazón, aquel que escarba intimidades de las celebridades criollas y extranjeras, ni es información exclusivamente de farándula, sino de la fórmula que los productores de la TV están aplicando para que las noticias, en general, sean más livianas y más comerciales. Es decir, no se percibe que el interés esté centrado en conocer intimidades de modelos o azafatas (lo que sí ocurre en programas especializados que, dicho sea de paso, van en aumento) sino que se banaliza hechos noticiosos en los telenoticieros centrales.

Es decir, la influencia de la farándula como fuente y a sus protagonistas como consumidores de la información relacionada con este tema abarca casi todos los segmentos porque en el calendario o la agenda informativa tienen siempre un lugar destacado los concursos de belleza, desfiles como el de Las Magníficas, reinados de diversa índole, ferias de menor magnitud a la Expocruz, pero siempre presentes, visita de músicos, apertura de centros de diversión, presentación de colecciones de moda, elaboración de calendarios y otros en los que las fuentes principales son modelos, fotógrafos, modistas, estilistas y propietarios de locales, así como organizadores de eventos sociales.

En conclusión, la Carta abierta dirigida a los medios de comunicación ha puesto en la mesa de debate un asunto que los directamente aludidos se niegan a aceptar, pero lo más llamativo es que parecen estar muy cómodos y convencidos de que su propuesta programática es la adecuada porque la audiencia, la gran audiencia, no se ha manifestado en contra y, como se suele decir, el que calla otorga.

*Corresponsal del ONADEM en Santa Cruz
(1)Medios a la Vista p. 167 TELENOTICIOSOS: LA DIETA NUESTRA DE TODOS LOS DÍAS
(2) Medios a la Vista p. 187 EL SIGNIFICADO DE LA CULTURA EN LA PRENSA BOLIVIANA